9 de julio de 2018

CARTERITAS


Para tarjetas, no sólo de crédito, sino del gimnasio, de tiendas o para algún billete cuando salimos a caminar. Bueno, para lo que quieran utilizarlas.
Estas son las carteritas que hice para regalarles a algunas de mis compañeras de italiano y de tai-chi, cuando nos despedimos el otro día, ya que en el verano no tenemos clases.


Las hice "en serie" ya que son muy fáciles. Puedo asegurar que en un cuarto de hora se consigue (teniendo los materiales, claro...).


Con dos trocitos de tela de 20 x 12 y un snap, que también se podría sustituir por un poco de velcro, se consigue un detallito apropiado para la ocasión.
Utilicé la tela de ovejitas que me regaló Mary Carmen y restos de la tela de Frida con la que hice el bolso y la funda del e-book, la de huesitos de perro del portalibros y también la que usé para la funda del ampli de mi hijo


Telitas para el interior combinadas y el snap de colores a juego.
Hasta ahora y para otras carteritas, había seguido el tutorial de Mary Carmen de Cosoquetecoso, pero estas son más sencillas todavía, y he seguido un paso a paso que me encontré en ESTE BLOG y que agradezco también.
Aquí todas juntas, aunque después hice un par de ellas más que guardo para otra ocasión.






29 de junio de 2018

BOLSO Y FUNDA E-BOOK



El mismo día que le entregué a Gustavo el cojín de Damita que les mostré en el pasado post, le llevé a Margary su regalo de cumpleaños, también con retraso...
Como él le había comprado un e-book, pensé hacerle una funda para que lo tuviera protegido cuando vayan de playita (si es que llega el buen tiempo...).



Compré en Entretelas (La Laguna) esta tela con imágenes de Frida Khalo (en bonita) que me encantó desde que la ví, y seguí el tutorial de Ana Leal Patchwork, para "Funda móvil" adaptando las medidas. Desde aquí, mi agradecimiento.
Por dentro, una tela naranja de contraste y un broche imán de cierre para que no hiciera mucha presión sobre el e-book.



Y ya puesta, me dije, vamos a aprovechar la tela para hacerle un bolso a conjunto.
Con éste tuve algunos "problemitas" a la hora de seguir el tutorial. Por el exterior pretendía llevarme por el paso a paso de Ana Leal Patchwork, que en Youtube hace un "bolso con cremallera" que me gustó mucho y me pareció asequible para mis entendederas.



La dificultad surgió cuando le añadí por mi cuenta bolsillos en el interior, uno con una pequeña cremallera y otro sin ella, porque a la hora de llegar a la última parte del bolso, donde hay que coser el borde para que la cremallera quede oculta, se quedaban "trincados" los bolsillos internos.



Después de algunas maldiciones, no ví mejor solución que quitarle la cremallera y añadirle una solapita (ya casi no me quedaba tela... ni tiempo) con un botón decorativo y un broche imán para que quedara un poco cerrado el bolso.
Aquí el conjunto de las dos piezas



Las asas se las hice con cinta de mochila en color naranja a juego con la tela del interior, y por dentro hasta le añadí un mosquetón para que pusiera las llaves.
Creo que al final quedó mejor de lo que me temía.



Margary es muy agradecida y no le vio ningún fallo. Se quedó encantada con el regalo y yo más de que le haya gustado.


21 de junio de 2018

D A M A



Les había comentado que estaba haciendo un trabajo en punto de cruz que me estaba costando más que la construcción del Escorial, aunque algunas entendieron que se trataba del propio Monasterio...
Pero no, para mí es una obra de arte que tiene más valor. Les cuento la historia.

En febrero pasado nos dejó DAMA, la perrita de mi hijo que tantas alegrías nos dio en sus quince años y mucha compañía me hizo cuando se quedaba en mi casa.



Así que decidí hacer algo de costura para recordarla siempre, y regalárselo a Gustavo por su cumpleaños en mayo. Pero me llevó más tiempo y más sentimientos de lo que yo pensaba...

En la página de DMC vi que podían convertir una fotografía en imagen para punto de cruz, y se me ocurrió enviar esa foto de Damita. Al pedir que sólo fueran 20 colores (que ya me parecían demasiados), la conversión se hace difícil para acoger las distintas tonalidades con tanto detalle.
Estas fueron las primeras puntadas y poco a poco se fue rellenando la cuadrícula de puntos y colores. Mi temor era que al final no se pareciera con Dama, pero creo que su mirada y su hociquito están muy logrados.





Me costó muchísimo rellenar los últimos huecos porque quedaban un par de puntos de distintos colores, y me confundía contando y llevándome por los signos explicativos, que se parecían todos. Llegué a tener hasta seis agujas enhebradas para facilitar el trabajo, pero lo normal es que justo necesitara los colores que no tenía enhebrados. En fin, cuando dí el último punto no me lo creía.




Otra historia fue decidir si el bordado lo convertía en un cuadro o en un cojín. Y cuando estaba decidida por lo último, no sabía si ponerle colores alrededor, hacer una especie de log cabin o no poner nada. Hice varias pruebas como pueden ver aquí.




Al final seguí el consejo de mi hija y dejé el trozo blanco de la tela de bordado porque resaltaba la imagen y solo le añadí un marco de color corinto, como la trasera del cojín.
Este es el resultado final




Bueno, no sé si me meteré en otro berenjenal de estos, espero que no, porque seguro que alguna dioptría perdí con el experimento, pero como dice la canción "valió la pena".
La fotocopia ampliada de donde iba copiando quedó hecha un desastre y apenas se distinguen los signos correspondientes a cada color. Juzquen ustedes...

Perdonen la calidad y la cantidad de las fotos que, aunque no reflejan la realidad, yo creo que quedó bastante bien, y lo que importa al final es que a mi hijo le gustó mucho el resultado y se ha quedado contento con el cojín que le hice.

30 de mayo de 2018

FIESTA!!



Hoy celebramos por aquí el Día de Canarias, así que en esta Comunidad estamos de fiesta.

Aprovecho para publicar, que ya ha pasado un mes desde mi último post. No crean que he estado parada en cuanto a costura se refiere, sólo que estoy haciendo un trabajo a punto de cruz que está durando más que las obras del Escorial.
Va a ser un regalo y todavía no lo puedo enseñar... Mientras, les dejo la foto del Monasterio terminado

Tengo ordenador nuevo, regalo de mi cumpleaños y me lleva mucho tiempo adaptarme a las novedades, y eso que todavía no he traspasado la información e imágenes del antiguo, pero poco a poco...
Por otro lado, he estado liada con mis exámenes de italiano, a los que me gusta dedicar tiempo porque ya estoy en un nivel avanzado. He preparado una exposición oral sobre un pintor que se llama Amedeo Modigliani, cuya vida y obra tan característica me parece muy interesante.

He terminado ya el curso, y espero tener más tiempo libre en el verano para dedicarme a mis costuras.
Y ustedes, cómo llevan la primavera?





30 de abril de 2018

NECESER DE VIAJE


Ya les conté en el post anterior mi viaje relámpago a Madrid, para el que llevé el último neceser que me había hecho en las clases de patchwork.



Un neceser bastante complicado a mi entender por los distintos departamentos que contiene, pero al mismo tiempo muy práctico.



Lleva unas cuantas cremalleras, pero gracias a las indicaciones de nuestra profe, no fue eso lo que me pareció más difícil.



Todas las costuras van pulidas con una cinta al bies y sólo me falta ponerle una trabita o percherito para poderlo colgar en la parte de arriba. Es algo así como esto



Aquí no lo he encontrado en ninguna mercería todavía, y aunque mi idea era buscarlo en Madrid, al final no pudo ser, por lo que tendré que seguir buscando para la próxima vez que lo utilice, o pedirlo a través de Internet.
De todas formas, si alguna sabe donde conseguirlo, le agradezco la información.
El proceso de unir todas las partes fue un galimatías, pero al final tanto mi hermana Montse como yo lo llevamos a buen término.





Montse lo hizo ensu color preferido, el violeta, aunque las fotos no hacen justicia de lo bonito que quedó. El mío es en color verde agua o turquesa claro, no sé... y utilicé las cremalleras que Alejandro va quitando a mochilas o maletas que ya no sirven. Yo no tengo tanta paciencia, así que se lo agradezco también.




Los patrones los sacó la profe Rosi de uno que ella se había comprado en la Península y nos gustó. Ella nos fue dando las indicaciones y poco a poco, lo hicimos. En honor a la verdad, sólo lo hemos terminado Montse y yo, las más aplicadas, je, je.
Para finalizar, yo le añadí al mío unos botones, que le dan el toque de color que faltaba, ja, ja.