Le propuse a mi hija hacerle un chaleco de patchwork y ella escogió varias telas que le gustaban de las que yo tengo. Claro que "una cosa es predicar y otra cosa es vender trigo...", cuando vio las telas unidas, ya no le hizo tanta gracia y tuve que hacer algunos cambios. ¡Menos mal que no se lo hice en plan "crazy", porque a ella no le gustan las extravagancias, ja, ja...!Probando, probando, le hice unas pinzas porque le quedó un poco ancho, la espalda lisa en azul marino y ribeteado con cinta al bies también azul marino, y cuatro botones azul marino también, ja, ja, para contrarrestar el colorido delantero.¡Mamá, es que me tengo que que poner debajo algo liso y de manga baja!... era la respuesta cada vez que le decía que se lo pusiera para hacerle las fotos... Yo no sé si se lo pondrá en invierno, pero al menos las fotos están hechas. Ella dice que sí le gusta pero como dije más arriba "una cosa es predicar y otra cosa es vender trigo" (no sé si conocen la historia del cura que en época de escasez del trigo, predicaba desde el púlpito que había que compartir, y cuando le preguntaron que porque él mismo no lo hacía, contestó de esa forma, ja, ja...)Y ustedes, las que queden por aquí... ¿qué opinan?






